El Gato Negro

Nuestra profesora de lengua, Carol Silva, nos dio una actividad. Esta consistía en leer uno de los cuentos que ella nos propuso, acortarlo sin perder el significado del mismo y grabarlo una vez que lo hayamos terminado. Yo elejí el cuento llamado “El Gato Negro”, escrito por Edgar Allan Poe. Aquí les dejo mi versión acortada del cuento y luego la grabación ¡Espero que les guste!

Mi versión del cuento:

Grabación:

 

Viajes: El Encuentro Con El Otro

En nuestra clase de lengua empezamos a ver el tema nuevo de estre trimestre: el encuentro con el otro y por supuesto, viajes. Por eso, con nuestra profesora Cami Aliberti, decidimos hacer un cuento sobre un viaje, en el que explicabamos nuestra llegada a un  lugar único y nuestro encuentro con algun ser o criatura mágica. [ Consigna ]

Cuento:

Y lo logré. Finalmente llegué al lugar el cual estuve esperando tanto tiempo. Nueve años de terroríficas navegaciones para llegar allí, al mejor lugar de todo el mundo. Pues voy a tratar de describirlo, pero no va a ser muy fácil, porque esto, es algo jamás antes visto. Es muy distinto a todo lo existente, por eso, es especial y único.

Según un par de aventureros y científicos aquel lugar es mágico. Nunca cambia la estación climática. Nunca hace ni mucho frío ni mucho calor, siempre esta cálido. Así se puede disfrutar del ardiente sol, el cual está reflejado debajo de una laguna que contiene aguas cristalinas. El clima también es tropical y nunca hay nubes. Solo hay una leve brisa que te refresca lo suficiente como para no estar sofocada por el luminoso sol. Aquí los árboles son más delgados, mas altos, y tanto ellos como el pasto son de color purpura. Sin embargo, no por todo lo que les acabo de comunicar, este lugar es mágico. Es mágico porque debajo de la laguna hay una comunidad de mágicas criaturas, que trabajan con mucho esfuerzo para lograr ese bellísimo paraíso. Pues su reina es muy inteligente y desde hace muchos años ya vienen trabajando con una esplendida organización: con el polen de las flores púrpuras crean polvo mágico, el cual debe estar posicionado de una determinada posición para mantener mágico aquel sitio. Este misterioso polvo los convierte en lo que son, y sin él, aquel lugar sería horriblemente distinto.

Entonces decidí a verlo todo. A ver todo lo que mis compañeros me dijeron de este maravilloso lugar. No obstante, cuando lo vi, me desilusioné. Pues el lugar el cual yo creí haber llegado, no era aquel de las bellísimas descripciones. No era perfecto, ni asombroso, ni mucho menos habitable. Tuve que pasar por un enorme y escalofriante puente de raíces de árboles que ya casi se derrubaba de lo viejo que estaba. Y cuando terminé de cruzarlo, vi un horrible sitio cubierto por nieblas en cada insignificante rincón. No podía ver mucho porque ya había oscurecido, pero la pálida luna me reubico a poder ver el nuevo lugar. Apenas di dos pasos, escuché como la raíz que estaba pisando crujía y sintiendo todo el viento en mi cara, caí. Una especie de tobogán de horripilantes ramas y raíces de árboles me llevó hasta encontrare con un lago. Un lago completamente congelado. Al pararme, no me sentía sola. Supe que alguien estaba mirando cada mínimo movimiento que hacía. En un momento, vi una sombra y lo encontré. Estaba al lado del árbol, detrás de unos pequeños arbustos. Era una criatura mágica.

Entonces le dije que no tema de mi, pues que yo solamente había venido a visitar y explorar unas tierras mágicas, pero le conté que iba a partir de inmediato, porque aparentemente había llegado al lugar equivocado. Luego él me dijo, que no me había equivocado de lugar. Que estaba exactamente en el lugar que estaba buscando. Por lo tanto, me tomé unos minutos para reflexionar. Me di cuenta que aquel duende estaba en lo cierto. Empezamos a hablar, y nos hicimos amigos. Me contó muchísimas otras cosas de esa esplendida localidad. Como que tienen minis unicornios y que hay unos peces violetas que pueden hablar. Pero lo más importante fue que me dijo que un caballito de mar se había robado todo el polvo mágico del lugar y que por eso el territorio había quedado tan deprimente.

Por consiguiente, decidí ayudarlos. Al día siguiente, fui a la casa de aquel loco caballito de mar y me dijo que la razón la cual él había robado el polvo era solamente porque era mágico. Por eso, lo convencí de que me lo devolviera y que a cambio le daba una bolsa llena de frutos mágicos, que cada uno cumplía un deseo. Finalmente, al tener el polvo mágico devuelta en su posición exacta, el sitio empezó a volver mágicamente tal cual como estaba en un principio. Y ahora sí, pude verlo todo con mis propios ojos. Y a partir de ahora seré yo la que cuente maravillosas y divertidas historias de este estupendo y no aquellos aventureros y científicos. Pues lo que te acabo de contar, nadie lo sabe, todavía…

im. 5

Fin.